Pandemia y apego seguro

Pandemia y apego seguro

Mucho se habla hoy en día del apego seguro y de cómo para conseguirlo hemos tenido que tener unas relaciones infantiles con nuestras figuras de apego que hicieran posible establecer relaciones de seguridad, en el contexto del cuidado del niño. Los datos sugieren que un apego seguro se asocia a vínculos parentales cálidos, a cohesión y expresividad familiar, que a su vez sirve de antecedentes de una alta inteligencia emocional, así como de un estilo de afrontamiento más adaptativo, vinculado al bienestar. (Páez y col. 2006)

la teoria del apego

La teoría del apego, propuesta por John Bowlby, establece que la necesidad de proximidad y luego de seguridad constituyen necesidades primarias en el niño pequeño, pero también en el adolescente y en el adulto.

En el ser humano, el apego cumple un proceso evolutivo que fue descrito por Mary Ainsworth. La seguridad del apego es un factor que favorece el desarrollo psicológico normal, sobre todo en las relaciones afectivas y sociales y en el plano de la autoestima. Por el contrario, la inseguridad del apego se asocia a un nivel más elevado de psicopatología. Los estudios longitudinales demostraron la trasmisión del apego de una generación a otra y el valor predictivo de la seguridad del apego respecto al desarrollo. Así pues, el apego y la necesidad de seguridad constituyen una dimensión significativa de las motivaciones humanas y desempeñan un papel en el desarrollo psicológico precoz y ulterior, así como en las capacidades de resiliencia. (Atger y Guedeney, 2006).

ampliando la teoria

Autores como Lyons-Ruth (2006) proponen un cambio del énfasis desde los mecanismos de la proximidad física y la protección hasta los del intercambio intersubjetivo. En esta línea se sitúan también aportaciones como la de Fonagy (2004), al postular que el apego es el marco interaccional en el que se desarrollan los mecanismos cerebrales que permiten los procesos básicos de autoregulación (reacción al estrés, capacidad para mantener focalizada la atención, capacidad para interpretar los estados mentales propios y de los demás); es decir, las relaciones de apego que Bolwby describió, y que nos insertaban en el mundo de las especies animales, constituirían también el marco general en el que se desarrollarían algunos de los procesos básicos más propiamente humanos. (Galán 2010)

De acuerdo a esto, la forma en que aprendemos a relacionarnos en nuestra niñez marcará no solo cómo nos relacionamos en el futuro, sino también cómo interpretamos nuestras emociones, cómo nos cuidamos o nos enfrentamos a la vida. Para conseguir ese apego seguro nuestros hijos necesitan sentirnos disponible, que les ayudemos a identificar e interpretar sus emociones y que seamos capaces de hacer esto desde nuestro lugar seguro, sin fundir nuestra emoción con la suya.

¿QUE HAY DE TODO ESTO EN EPOCA DE PANDEMIA?

Pandemia y apego seguro, el reto de nuestros días.

Mucho se está hablando de los efectos de la pandemia y de cómo la incertidumbre y el estrés mantenido, que está generando, está teniendo efectos en las personas de todas las edades. Los trastornos emocionales se están multiplicando: Ansiedad, miedo, depresión, ataques de pánico, tensión, inmovilidad, aislamiento… son solo algunos de los efectos que está teniendo.

Por supuesto estos efectos no se manifiestan igual en toda la población. En palabras del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid “señalar que gran parte de las reacciones psicológicas que hemos señalado no son patológicas. Son, en palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) «reacciones naturales y normales ante la situación cambiante e incierta en la que todos nos encontramos” (who, Regional office for Europe, 2020). Sin embargo, eso no significa que no deban ser abordadas.” (Chacón, Fernández y García, 2020).

Todos estos efectos que se están valorando son efectos actuales, pero poco se está diciendo de cómo esto se puede manifestar en el desarrollo y en la capacidad de nuestros niños y adolescentes de llegar a ser adultos seguros e independientes. Si no somos capaces de encontrar nuestro sitio seguro entre los riesgos y la incertidumbre que estamos viviendo. ¿Cómo vamos a ser capaces de generar relaciones de apego seguro en la crianza de nuestros hijos?

eL DESARROLLO DEL NIÑO

El desarrollo del niño, de acuerdo a Daniel J. Siegel y Tina Payne puede entenderse como el viaje en canoa por un río cuyas orillas representan los extremos, entre el caos y la rigidez. Alejarnos de las orillas hará que nuestro viaje fluya y acercarnos supondrá estancarnos y desregularnos. 

Desde mi punto de vista personal, esta metáfora puede venirnos muy bien en estos días inciertos. Es prioritario conseguir situarnos como adultos en ese centro de nuestro río; que suponga adoptar las medidas que, según nuestras necesidades, nos permitan cuidarnos y desde ahí normalizar la situación (que no tiene por el momento fecha de fin), para poder seguir con nuestra vida. Desde el cuidado, que nos permita no sentir ese miedo descontrolado del que está viviendo una guerra.

Solo desde nuestro centro del río podremos sentirnos suficientemente seguros y en movimiento, para poder relacionarnos con nuestros hijos en ese entorno de seguridad que necesitan para crecer y explorar el mundo. Los niños para desarrollarse necesitan explorar y necesitan hacerlo sintiendo que se mueven en un entorno seguro y que si el peligro aparece sus figuras importantes están allí, para ayudarles a regularse y a buscar soluciones a los problemas, sin fundirse en los peligros del ambiente.  

Desde aquí una invitación a hacer frente al reto: Pandemia y apego seguro, busquemos nuestro equilibrio.

Sofía Manzaneque Suárez psicóloga, coach y profesora de yoga

Bibliografía

Atger F., Guedeney A.(2006). Attachement et développement. EMC (Elsevier Masson SAS, París), Psychiatrie, 37-200-B-35.

Chacón Fuertes, F., Fernández Hermida, J. R., & García Vera, M. (2020). La psicología ante la pandemia de la COVID-19 en España. La respuesta de la organización colegial. Clínica y Salud31(2), 119-123.

 Fonagy P Teoría del apego y Psicoanálisis. Barcelona: Espaxs, 2004.

Galán Rodríguez, A. (2010). El apego: Más allá de un concepto inspirador. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 30(4), 581-595.

Lyons-Ruth K. The interface between attachment and intersubjectivity: perspective from the longitudinal study of disorganized attachment. Psychoanalytic Inquiry 2006; 26: 595-616.

Páez, D., Fernández, I., Campos, M., Zubieta, E., & Casullo, M. (2006). Apego seguro, vínculos parentales, clima familiar e inteligencia emocional: socialización, regulación y bienestar. Ansiedad y estrés, 12(2-3), 329-341.

Siegel, D. J., & Payne, T. (2012). El cerebro del niño. Alba.

WHO. Regional Office for Europe. (2020). Mental health and psychological resilience during the Covid-19 pandemichttp://www.euro.who.int/en/health-topics/health-emergencies/coronavirus-covid-19/news/news/2020/3/mental-health-and-psychological-resilience-during-the-covid-19-pandemic [ Links ]

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