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“Envejecimiento Activo y Sentido de Vida”
Cuando empezamos a envejecer, es fundamental tomar conciencia sobre cambios físicos, psicológicos y sociales que se empiezan a producir y que van a afectar a muchas áreas de nuestra vida. La jubilación, la reorganización del tiempo, la pérdida o transformación de roles sociales, las modificaciones en la red social, las necesidades de apoyo, el aumento de necesidades de cuidado y las experiencias de duelo, son factores comunes en esta etapa. La forma en que cada persona interpreta y afronta estos cambios influye directamente en su bienestar psicológico y en su calidad de vida.
El concepto de envejecimiento activo, promovido por la OMS
Define el envejecimiento activo como el “proceso de optimizar oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen” (WHO, 2002). Desde esta perspectiva, no se trata únicamente de mantener la salud física, sino también de fomentar la autonomía, la participación social, el bienestar emocional y el sentido de propósito.
Enfoque centrado en la persona y psicología del desarrollo
El enfoque centrado en la persona, desarrollado por Carl Rogers ofrece un marco especialmente adecuado para promover este tipo de envejecimiento, ya que se basa en la premisa de que toda persona posee una capacidad innata para desarrollarse, adaptarse y crecer a lo largo de toda la vida. Aplicado a la tercera edad, este enfoque implica reconocer que las personas mayores no son sujetos pasivos, sino agentes activos con recursos internos, historia, valores y capacidad de cambio. Asimismo, desde la psicología del desarrollo, el envejecimiento puede entenderse no solo como una etapa de pérdidas, sino como una oportunidad para la redefinición del sentido vital. En esta línea, la obra de Viktor Frankl “El hombre en busca de Sentido”, subraya la importancia de encontrar significado en la experiencia, incluso en momentos de dificultad. Esta búsqueda de sentido resulta especialmente relevante en la tercera edad, donde la persona puede integrar su historia vital y proyectar nuevos objetivos acordes a sus valores actuales.
A tener en cuenta
En esta etapa para tener un envejecimiento saludable y activo, es relevante trabajar la autoaceptación, la flexibilidad psicológica, la resiliencia y una actitud positiva. La literatura científica destaca que mantener una actitud positiva hacia el envejecimiento se asocia con mejores indicadores de salud y bienestar (Rowe & Kahn, 1997) y modelos como el de envejecimiento exitoso de Rowe y Kahn (1997) destacan la importancia de mantener no solo la salud física, sino también el compromiso activo con la vida. Investigaciones más recientes han ampliado este enfoque, señalando que el bienestar en la vejez depende en gran medida de la capacidad de adaptación a los cambios y de la percepción subjetiva de control y propósito (Fernández-Ballesteros et al., 2013).
En conclusión
El envejecimiento activo no solo implica mantener la salud física, sino también promover el bienestar psicológico, la autonomía y el sentido de vida. En definitiva, el envejecimiento activo no implica únicamente vivir más años sino vivirlos con sentido.
Marisa Landa Alonso
Referencias Bibliográficas:
World Health Organization. (2002). Active ageing: A policy framework. WHO.
Rogers, C. R. (1961). On becoming a person: A therapist’s view of psychotherapy.
Frankl, V. E. (2006). El hombre en busca de sentido.
Rowe, J. W., & Kahn, R. L. (1997). Successful aging. The Gerontologist, 37(4), 433–440.
Fernández-Ballesteros, R., Robine, J. M., Walker, A., & Kalache, A. (2013). Active aging: A global goal. Current Gerontology and Geriatrics Research, 2013, 298012.
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