Yoga y regulación emocional: “Calmarse jugando para papás y niños»

Practicar yoga junto a papá o mamá crea vínculos positivos, se trata de jugar juntos,nos olvidamos por un rato nuestros roles, nos entregamos a la diversión y al disfrute. Iremos poco a poco investigando sobre nuestras emociones, sensaciones, nuestro cuerpo.

Desde la perspectiva de la psicología evolutiva entendemos que el desarrollo del niño tiene un carácter puramente relacional, el psicodiagnóstico en población infantil y el tratamiento debería siempre incluir una formulación de la dinámica familiar o al menos, una explicación del problema en términos de adaptación al entorno, en este caso, social. Con el yoga con papá o mamá se consigue desde el juego la adaptación con el entorno, adaptación niño-padre, niño con sus iguales, niño y otros adultos. Jugando buscamos que padres y niños exploren entre sus recursos y aprendan nuevos.

La tarea fundamental durante el desarrollo temprano es la de establecer una base segura para explorar el mundo. Así, el apego tendría como función principal, ayudarnos a establecer una sensación de seguridad que nos permita movernos en el entorno de manera eficaz. Esta práctica nos permite potenciar este apego para que sea más seguro. Esto se consigue primero simplemente por el hecho de compartir el niño y el padre o madre tiempo de calidad juntos, dedicando atención al niño y desde su medio (el juego y el punto de vista del niño), adquiriendo nuevas herramientas mientras jugamos y poniendo en práctica las que ya se tienen.

En cuanto a utilizar en concreto el yoga como técnica terapéutica, como nos comentan Blanca Más Hesse y Miguel ángel Carrasco Ortiz (2016) diversas prácticas de origen oriental como el yoga o la meditación han demostrado ser importantes aliados en el tratamiento de personas que han sufrido experiencias traumáticas. Diferentes expertos por ejemplo Van Der Kolk (2006) hablan de la importancia de realizar alguna terapia basada en el cuerpo con las personas que han sufrido experiencia traumática. Gerbag y Brown (2011) establecen que estas prácticas actúan para la recuperación de las personas que han pasado por una experiencia traumática actuando en seis niveles diferentes: Celular, liberación de tensión, en el sentido de seguridad y límites personales, restablecimiento del equilibrio en el sistema de respuesta al estrés, promoción de la autoconciencia y la conexión con el propio cuerpo. Asimismo, la conexión entre las sensaciones interoceptivas y exteroceptivas aceptadas favorece la adquisición de unos límites corporales sanos (Sparrowe, 2011) y por último ayudar a restablecer o desarrollar el sentido del sí mismo. El yoga constituye una vía saludable para conocer y contactar con las emociones y la experiencia corporal. Los asanas permiten al niño y al adulto contactar con sus sensaciones, contacto que se puede graduar a voluntad, lo que aumentará su sensación de maestría y control. Sentir el suelo con los pies proporciona ya una sensación de equilibrio seguridad y estabilidad. La unión mente cuerpo que representa yoga significa presencia, estar en el aquí en el ahora en el presente sin verse arrastrado por el pasado traumático, ni por condicionamientos previos, como nos dice Yap Soon Yeong (2011), sin ser ya necesario evitar. Además, el yoga con sus respiraciones y meditaciones influye directamente sobre los marcadores somáticos traumáticos. Los movimientos liberan al cuerpo de antiguos bloqueos consiguiendo un mayor equilibrio físico psíquico y un mayor bienestar. El yoga puede emplearse tanto para generar una clara respuesta de relajación reduciendo la actividad del sistema nervioso simpático y aumentando la del parasimpático, como al contrario reduciendo la parasimpática y atenuando síntomas difíciles de abordar relacionados con la disociación y la insensibilidad emocional. Como nos dice Sparrowe (2011) centrarse en la inhalación unido a los movimientos adecuados puede ser una ayuda en la disociación.

 

Practicar yoga juntos potencia el apego seguro padres – niños además de ser una herramienta útil para los casos de trauma.

 

Sofía Manzaneque Suárez

Psicóloga y profesora de yoga

www.clinicasaludymas.com

Category : Artículos Posted on enero 22, 2020

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