¿Estás pensando en dejar de fumar?

¿Cuantas veces has leído u oído algo parecido?  Sin embargo creo que si esto es lo que te pasa a ti o a alguien de tu entorno,  leer este artículo te va a interesar.

¿Sabías que el tratamiento psicológico es el primer tratamiento eficaz con resultados comprobados para dejar de fumar?

El tratamiento psicológico se ha probado eficaz tanto si se administra solo como si se aplica con un tratamiento farmacológico. El tratamiento farmacológico aumenta notablemente su eficacia si éste se aplica con ayuda o consejo psicológico y más aún si este es personalizado.

Esto es debido a que en la conducta de fumar intervienen fundamentalmente factores de tipo psicológico y social, siendo los factores de adicción a la sustancia química importantes, pero mucho más rápidos de superar que la dependencia psicológica y social al tabaco.

Existen diferentes etapas en la consolidación del hábito de fumar. En la adolescencia, edad mayoritaria de comienzo del consumo, existe una gran presión del grupo para coger el primer cigarrillo, esto supone ser aceptado por tus iguales, no olvidemos que el sentimiento de pertenencia  es vital en esta etapa.

Después vendrá la formación del hábito en el que influirán las expectativas y creencias que se tengan sobre el tabaco: me aporta independencia, madurez, identidad, calma mi ansiedad, me acompaña cuando estoy triste.

Las emociones que se viven de forma tan intensa en esta etapa quedaran ligadas al consumo del cigarrillo, que se convertirá en un aliado, en un amigo, como los propios chavales expresan.

La última etapa es la habituación, que supone fumar regularmente y en la que se produce  la adicción a la nicotina. Es la fase en la que ya no se podrá vivir sin….. el cigarrito de después de comer,  el cigarrito con el café o el cigarrito cuando estoy de fiesta con los amigos.

El tabaco quedará así ligado definitivamente a  nuestra vida ya que la nicotina y la enorme cantidad de sustancias nocivas que contiene el cigarrillo, tienen  un alto poder adictivo, que harán la función de pegamento de éste con los acontecimientos vitales más importantes de nuestra existencia y lo malo es que esto perdurará con los años haciendo esta unión inseparable si no ponemos un remedio a la misma.

Atender a estos factores psicológicos y sociales se hace imprescindible a la hora de marcar la estrategia adecuada para dejar de fumar, y por tanto, tendremos que desentrañar como se ha producido esa ligazón entre nuestros estados emocionales y el consumo de tabaco, que en cada caso será diferente.

Pero también me diréis y ¿por qué dejar de fumar?, si total me gusta mucho y es uno de los mayores placeres que tengo hoy en día. La respuesta es muy clara, el consumo de tabaco en España supone la primera causa de muerte evitable.

Se ha demostrado que su consumo está relacionado directamente con el cáncer de pulmón, los problemas cardiovasculares y la enfermedad obstructiva crónica (EPOC). Otros tipos de cáncer como el de laringe, faringe, boca, esófago, colon y recto tienen que ver también  con su consumo.

La adicción al tabaco está también muy relacionada con la salud mental, sobre todo con problemas de ansiedad y depresión. Al ser la nicotina un gran reforzador, por la sensación de placer que produce el fumar, se convierte en el medio más usado para calmar estos estados emocionales.

Esto va produciendo un deterioro en la persona que la impide adquirir otros mecanismos de afrontamiento alternativos, como serían la modificación de su estilo de vida, creando hábitos más saludables como realizar más  ejercicio físico o practicar alguna técnica de relajación por poner un ejemplo.

Imagina que has decidido dejar de fumar, te interesará entonces saber cuáles son los principales tratamientos con los que cuentas hoy en día.

Existen un gran número de tratamientos psicológicos para dejar de fumar. Destacan la terapia cognitivo-conductual, que usa numerosas técnicas según las necesidades del paciente, como son la reducción gradual de ingestión de nicotina y alquitrán (RGNA), el modelado para cambiar de sustancia o marca, la exposición a indicios, el entrenamiento en habilidades sociales, la reestructuración cognitiva o el entrenamiento en auto instrucciones entre otras.

Existen también terapias de 3ª generación, basadas en la afectividad, terapia de aceptación y compromiso y mindfulness.

Respecto a los tratamientos farmacológicos más utilizados destacan la terapia sustitutiva con nicotina, los chicles de nicotina,  los parches de nicotina, el spray nasal, el inhalador bucal, los comprimidos de nicotina y otro tipo de comprimidos como el bupropión, usado en los tratamientos antidepresivos.

En la actualidad se está generalizando el tratamiento combinado psicológico y farmacológico,  sin embargo, como se ha resaltado al principio de este artículo el tratamiento farmacológico verá resaltada su eficacia si se lleva a cabo dentro de una intervención psicológica especializada.

Por último resaltar la importancia de tener en cuenta y analizar profundamente cuál es la función que cumple la sustancia, en este caso el tabaco, en la vida del paciente y cuáles son sus motivaciones para dejar el consumo, o no poder hacerlo, solo  así podremos ayudarle a adquirir los recursos psicológicos más idóneos para poder llevar a cabo su decisión con éxito.

 

Concha Oset

Psicóloga sanitaria

Category : Artículos Posted on octubre 25, 2019

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